Lo que dice la ley, sin rodeos
El artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores obliga a la empresa a garantizar el registro diario de jornada de cada trabajador, con la hora de inicio y la de fin, y a conservar esos registros cuatro años a disposición de los trabajadores, sus representantes y la Inspección de Trabajo. Vale para todos: fijos, temporales, a tiempo parcial y los que están en obra todo el día.
No dice cómo hacerlo (papel, app, torno), pero sí que tiene que ser fiable e invariable: un registro que se puede reescribir el viernes no cumple. Y la Inspección, en obra, lo pide en el acto: «enséñeme el registro de hoy de estos trabajadores».
Por qué la hoja del viernes no vale
La práctica habitual en obra es una hoja que el encargado rellena a final de semana «de memoria» y los trabajadores firman en bloque. Tiene tres problemas: no es diaria (se hace después), no es fiable (la memoria del encargado) y no distingue pausas. Si un trabajador reclama horas extra, esa hoja juega en su contra, no en el de la empresa, porque la carga de la prueba la tiene la empresa.
La solución no es más papel: es que cada trabajador registre su entrada y su salida en el momento, con algo que ya lleva encima.
Qué tiene que hacer un buen fichaje en obra
Dos botones. Entrada y salida, desde el móvil, sin aplicación que instalar ni contraseñas complicadas. Si el operario tiene que hacer más de dos toques, no ficha.
Pausas automáticas por convenio o por costumbre de la empresa. Media hora de desayuno, una hora de comida, jornada intensiva en verano: se descuentan solas, sin que nadie tenga que fichar cuatro veces.
Correcciones con rastro. Si alguien olvida fichar la salida, el encargado lo corrige, pero queda apuntado quién lo cambió y cuándo. Eso es lo que convierte un registro en «invariable».
Horas imputadas a la obra. Si el fichaje sabe en qué obra está cada uno, las horas de mano de obra se cargan a esa obra y la rentabilidad real aparece sola.
El PDF mensual para la gestoría y para la inspección. Un documento por trabajador y mes, con las horas de cada día, las pausas y la firma. Cuatro años guardados sin que nadie se acuerde de guardarlos.
Lo que viene
El Gobierno lleva desde 2025 intentando reformar el registro horario para hacerlo obligatoriamente digital, con acceso remoto de la Inspección y sanciones por trabajador. La reforma no salió adelante en el Congreso en su primera tramitación y sigue en el aire. Sea cual sea el resultado, el camino es el mismo: registro digital, en el momento, inalterable. Quien ya lo tenga así no tendrá que cambiar nada.
Cómo lo hace STRUCTIA
En STRUCTIA cada trabajador entra con su usuario (solo ve su página) y ficha con dos botones. Las pausas se aplican solas según la temporada, las correcciones dejan rastro, las horas van a la obra en la que está y el PDF para la gestoría se genera cada mes con el cuadre legal. Las vacaciones y ausencias van en el mismo sitio. Sin app que instalar: funciona desde el navegador del móvil.